
La Fundación Campollano, en la Asamblea 2009 de Cotec
"Hoy es más necesario que nunca implicarse en la economía de la innovación"
S. M. el Rey ha manifestado en la Asamblea anual de la Fundación Cotec, celebrada en Madrid el día 9 de junio ,que “hoy es más necesario que nunca generar confianza en la economía de la innovación, y lograr que ésta se extienda al conjunto de nuestros tejidos productivos”.
En representación de la Fundación Campollano, su vicepresidente, Pedro García de Leaniz y de la Torre, ha asistido a la asamblea, donde Cotec ha hecho público el “Informe 2009 sobre Tecnología e Innovación en España”.
Los indicadores de innovación, a partir de los últimos datos oficiales del INE correspondientes a 2007, describen una evolución positiva de las inversiones en I+D, tanto públicas como privadas. El gasto empresarial en I+D creció ese año el 14% y el público el 12%, ambos por encima de sus promedios de la última década y por encima de los valores registrados por la mayoría de los países europeos, mientras que el personal dedicado a actividades de I+D en equivalencia a jornada completa superó, por primera vez, las 200.000 personas.
Sin embargo, los expertos consultados por Cotec a finales de 2008 para la elaboración de su índice sintético de opinión manifiestan su preocupación por la situación actual y ven posible un retroceso en la evolución del sistema español de innovación. Les preocupa especialmente la evolución del sector empresarial y el deterioro de la capacidad competitiva de la economía.
Estos son algunos de los datos y conclusiones que se recogen en el “Informe Cotec 2009 sobre Tecnología e Innovación en España”, que analiza los principales indicadores de I+D e innovación en España, a escala nacional y por Comunidades Autónomas, y su comparación internacional. El documento ha sido presentado hoy en el Palacio de Congresos de Madrid con motivo de la celebración de la Asamblea Anual de Cotec, en un acto presidido por S.M. el Rey, Presidente de Honor y principal impulsor de la Fundación, al que han asistido los representantes del Patronato de Cotec y más de un millar de invitados.
El acto ha contado también con la intervención de la Vicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de la Presidencia, María Teresa Fernández de la Vega, del Presidente de Cotec, José Angel Sánchez Asiaín, y del Director General de Cotec, Juan Mulet, quienes han estado acompañados en la mesa presidencial por el Ministro de Educación, Política Social y Deporte, Ángel Gabilondo, la Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y los tres Vicepresidentes de Cotec: Fernando Francés, Presidente de everis, José María Loizaga, Presidente de Mercapital, y Francisco Vallejo, de la Junta de Andalucía.
Es necesario un nuevo modelo económico y medidas para conservar el núcleo del sistema
Durante su intervención, S.M. el Rey señaló que “los modelos de negocio que no estaban basados en la producción y el intercambio de bienes y servicios, sino en la compra y venta de expectativas, han demostrado ser extremadamente frágiles. La mejor prueba de ello la tenemos en la grave crisis económica actual que ha generado serios problemas y, sobre todo, dolorosas consecuencias que afectan especialmente a los colectivos más desfavorecidos”.
“Una crisis –añadió- que reafirma la creciente importancia de la economía de la innovación en un mundo globalizado. Una economía que optimiza la asignación de recursos, tanto a la creación de conocimiento, como a su conversión en bienes y servicios. Se trata de una nueva disciplina, volcada en un bien singular, no sólo inagotable, sino que puede aplicarse de forma simultánea en numerosos procesos de creación de riqueza”.
“Por eso –destacó-, hoy es más necesario que nunca generar confianza en la economía de la innovación, y lograr que ésta se extienda al conjunto de nuestros tejidos productivos, desde los sectores más tradicionales a los más avanzados, desde la industria hasta los servicios, y desde las Pymes hasta las grandes empresas”.
Por su parte, el presidente de Cotec, José Angel Sánchez Asiaín, llamó la atención durante su discurso sobre la necesidad de construir un nuevo modelo de desarrollo económico más dependiente de la tecnología, fundamentalmente de la generada en España, para lo cual es imprescindible tomar medidas urgentes para conservar el núcleo del sistema español de innovación, que se ha conseguido crear con gran esfuerzo durante los últimos diez años y que ya comenzaba a liderar un apreciable cambio en la capacidad tecnológica española.
En este sentido, destacó en su intervención que “se ha hecho posible que, en los últimos diez años, el sistema español de innovación haya generado, al aire del clima que se iba creando, y de los esfuerzos que se hacían, un pequeño, pero sólido, grupo de empresas, que se ha ido forjando en una estrategia que basaba su actividad en la tecnología y en la innovación, y no en el empleo de mano de obra no cualificada. Esas empresas serán unas 11.000. Todas ellas con investigación propia. Que, además, colaboran con más de un millar de grupos de investigación del sistema público. Y juntos, forman un núcleo que constituye ya algo vital para el futuro de nuestra economía. En realidad, esas empresas son la punta de lanza del nuevo modelo de crecimiento a que aspiramos. Se puede, pues, afirmar que, a partir de todo esto, ya disponemos en España de una sólida base, sobre la que podemos construir un sistema de innovación plenamente eficiente, es decir, capaz de convertir, rápida y eficazmente, el conocimiento, adquirido y propio, en productos, procesos y servicios, que nos permitan competir en el mercado global”.
“Ese es –señaló- el camino que debe seguir nuestro sistema de innovación. Y en esta nueva etapa, hay que dejarlo claro, es el empresario el que debe asumir la mayor responsabilidad de avanzar en la eficiencia de todo el sistema. Porque en sus manos, en las manos del empresario, está ese proceso. Son ellos los que deben estar convencidos de que el dominio de la tecnología es una ventaja competitiva ineludible. Y que ellos son los responsables de aprovechar y encauzar la capacidad científica y tecnológica que tienen a su alrededor. Este es, pues, el momento de los empresarios valientes”.
El Presidente de Cotec también se refirió a las medidas más urgentes que se deben de tomar ante la actual situación de crisis, indicando que “tendremos que estudiar, y estudiar muy bien, los objetivos que nos fijamos. Porque la actual situación está frenando el ritmo de crecimiento de nuestro sistema de innovación, y el país no puede permitirse que se pierda la tensión innovadora alcanzada en estos últimos años”.
“Aunque –puntualizó- lo primero, lo verdaderamente urgente en estos momentos, es evitar que se destruya lo que hemos conseguido crear, con tanto esfuerzo, a lo largo de estos diez últimos años. Concretamente se trataría de salvar esa primera aproximación al robusto sistema de innovación, que constituye ese núcleo de empresas y grupos de investigación del que antes hablaba. Ese núcleo de 11.000 empresas, que hoy constituye el embrión de nuestro nuevo modelo de crecimiento. Que ya son el modelo de crecimiento. Y que en estos momentos peligran por falta de financiación”.
“En realidad se trata de garantizar que, cuando acabe la crisis, hayamos sido capaces de mantener y, si es caso, potenciar, ese núcleo de empresas en el que residen capacidades humanas y actitudes directivas, que serán “imprescindibles” para competir en el nuevo orden económico mundial. Y que serán “el motor” para arrastrar con su ejemplo al conjunto de nuestra economía. Si no consiguiéramos que esas empresas sobrevivan a la crisis, tendríamos que volver a empezar en el punto en el que estábamos hace más de diez años. Y evitar que esto ocurra no es difícil. Porque además de no exigir grandes recursos, debe ser posible incentivar la implicación del sector privado en su financiación, pues solamente se trata de asegurar la continuidad de empresas que tienen un excelente futuro”.
“Las medidas a tomar –añadió- son muchas. Todas ellas encaminadas a fortalecer las bases de nuestro futuro modelo económico. Una de las fundamentales es la educación. Y a ella deberemos dedicar especial y urgente atención. La educación primaria deberá asumir la responsabilidad de inculcar los valores y hábitos, que hacen innovadora a una sociedad. Y tenemos un agujero muy profundo en formación profesional. Sus enseñanzas deberán ser simplificadas y redefinidas, partiendo de las necesidades empresariales. Habrá que cuidar también, y exquisitamente, la calidad de la formación superior, porque de ella depende nuestra capacidad en el futuro de generar conocimiento, y de tomar decisiones empresariales y públicas, que favorezcan el mejor aprovechamiento de la ciencia y la tecnología”.
“Tendremos también que plantearnos la calidad de nuestras instituciones científicas, muy especialmente las relaciones universidad-empresa, que deben mejorar muchísimo. Porque el bajo nivel de esta relación está suponiendo ya una importante pérdida de sustancia en nuestro Producto Interior Bruto. Y tendremos que mejorar, y rápidamente, nuestra pobre realidad en el gasto de las empresas en I+D, lo que hará necesario aumentar el número de su personal técnico y, especialmente, el de investigadores. Y tendremos que mejorar, también, “una gestión empresarial”, que hoy está muy alejada de los desafíos de la globalización”.
Por último, también se refirió al efecto de la demanda en el estímulo de la actividad innovadora y afirmó que “Cotec dedicará sus mayores esfuerzos a esta cuestión. Especialmente, analizando el potencial de los mercados tractores de tecnología, que a menudo están condicionados por la regulación. Muchas de sus demandas provienen del sector público, pero las grandes empresas constituyen, también, una importante parte de estos mercados. Así lo han demostrado numerosas experiencias internacionales. Y si se consigue que la presencia de las grandes empresas españolas se extienda al impulso, y fortalecimiento, de las de base tecnológica, entre las que pueden estar sus propios proveedores, este instrumento de fomento de la innovación habría logrado ser plenamente efectivo. En todo caso, si nuestras empresas aprovechan la tecnología española para atender sus necesidades, y confían en ella, llegando incluso a implicarse en demandas tempranas, habremos logrado, entre otras cosas, una gran visibilidad mundial de nuestra capacidad tecnológica. Y –concluyó- en España estamos “verdaderamente necesitados” de disponer de una imagen tecnológica e innovadora”.
El 1,27% del PIB y más de 200.000 personas dedicadas a actividades de I+D en 2007
Según los últimos datos elaborados por Cotec para su “Informe 2009 sobre Tecnología e Innovación en España”, a partir de los últimos datos oficiales elaborados por el INE correspondientes a 2007, los indicadores del sistema español de innovación siguen evolucionando positivamente. En el período comprendido entre 2000 y 2007, España ha incrementado de forma continuada los recursos dedicados a la I+D, lo que ha permitido que el gasto español haya pasado de representar el 0,91% del PIB en 2000 al 1,27% en 2007. En este último año, el gasto en I+D de España fue de 13.342 millones de euros, un 12,9% más que en el año anterior.
Entre 2000 y 2005, el incremento del gasto fue, en términos relativos, ligeramente superior en el sector público que en el sector empresarial, mientras que en 2006 y 2007 la tasa de variación de la inversión en I+D ejecutada en el sector privado ha sido superior a la del sector público, aunque todavía el gasto ejecutado en las empresas españolas, el 0,71% del PIB en 2007, sigue siendo muy bajo cuando se compara con el de otros países con un nivel de desarrollo similar.
En 2007, el gasto empresarial en I+D creció el 14% y el público el 12%, ambos por encima de sus promedios de la última década y de los valores registrados por la mayoría de los países europeos. El gasto empresarial supone ya cerca de 7.500 millones de euros, y el público se aproxima a los 6.000 millones de euros. En comparación con las cifras de hace una década, el gasto privado se ha cuadruplicado y el público se ha triplicado, aunque se sigue manteniendo el crónico desequilibrio entre la financiación pública y la privada, ya que esta última sólo supone el 46% del gasto total, todavía lejos del objetivo del 66% fijado por la Agenda de Lisboa.
Los recursos humanos dedicados a I+D también han crecido durante el período considerado de forma paralela al incremento del gasto, de forma que en 2007 el número de personas dedicadas en España a actividades de I+D en equivalencia a jornada completa (EJC) fue 1,7 veces superior al registrado en el año 2000, y su peso con respecto a la población ocupada, en tanto por mil, ha pasado de 6,8 en 2000 a 9,9 en 2007.
En 2007, la actividad de I+D en España ocupaba a 201.108 personas en EJC, un 67% más que en el año 2000. De éstas, 122.624 (61%) eran investigadores, un 35% de los cuales trabajaban en las empresas. En los últimos diez años, con fluctuaciones anuales en su crecimiento, el número de investigadores del sector público se ha duplicado mientras que en el sector privado se ha más que triplicado.
Esta evolución positiva se ha reflejado en algunos indicadores de output como la capacidad de producción científica, medida en publicaciones en revistas de difusión internacional, que ha mantenido la tendencia de crecimiento de los últimos años. En 2007, este indicador creció un 10%, tres puntos porcentuales por encima del promedio anual de la última década, con lo que la producción científica española representa ya el 3,2% de la producción mundial. Ha registrado igualmente un comportamiento positivo otro indicador de output, como son las patentes, ya que en el caso de las europeas (EPO) de origen español su crecimiento en 2007 fue del 16,5%, cuatro puntos por encima del crecimiento medio de la última década. En cuanto a las patentes internacionales (PCT), las de origen español mantienen desde hace años una tendencia creciente, aunque con grandes fluctuaciones, y en 2007 se presentaron un 7,6% más solicitudes que en el año anterior. En cualquier caso, las patentes triádicas de origen español todavía sólo representan el 0,4% del total mundial.
Sin embargo, la evolución de los indicadores de output más directamente ligados a los resultados empresariales no ha sido positiva, y en 2007 se constata el estancamiento de los sectores de alta y media-alta tecnología, tanto en su cifra de negocio como en el valor añadido que generan, y especialmente en su comercio internacional. En promedio, las exportaciones españolas de alta tecnología, con bastantes fluctuaciones e incluso años de retroceso, ha crecido sólo el 0,6% entre 2001 y 2007, y el crecimiento en este último año fue negativo, el -4,3%, mientras que para el conjunto de las exportaciones españolas fue positivo en un 8,6%.
Esfuerzo en I+D de las Comunidades Autónomas
En cuanto al esfuerzo en I+D en las regiones españolas, los datos recogidos en el Informe Cotec 2009 muestran que las diferencias siguen siendo considerables, ya que en 2007 varió entre el 1,93% realizado por la Comunidad de Madrid y el 0,33% de las Islas Baleares.
Con respecto al año anterior, las mayores tasas de crecimiento en esfuerzo en I+D se han registrado en Castilla-La Mancha (28%), Murcia (20%) y País Vasco (19%), y en términos absolutos los mayores crecimientos de esfuerzo los han aportado País Vasco, Murcia y Galicia. Sin embargo, la Comunidad de Madrid, que ha pasado del 1,96% del PIB en 2006 al 1,93% en 2007, Navarra (1,91% en 2006 y 1,88% en 2007) y Canarias (0,65% en 2006 y 0,64% en 2007) han disminuido su esfuerzo en I+D.
Estas diferencias en el esfuerzo en I+D no pueden atribuirse exclusivamente a las diferencias de desarrollo de las regiones, ya que en 2007 la media del esfuerzo de las regiones de convergencia (Andalucía, Castilla-La Mancha, Galicia y Extremadura) fue del 0,94% del PIB y, sin embargo, seis comunidades con mejores rentas (Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria y Murcia) realizaron un esfuerzo en I+D inferior. Globalmente, el esfuerzo en I+D de las regiones de convergencia (0,94) ha sido solo un 25,7% menor que el del conjunto de España (1,27).
En 2007 la concentración del gasto en I+D, sobre todo en Madrid y Cataluña, sigue siendo la característica básica del sistema español de innovación, que cuenta también con una contribución importante de los sistemas regionales andaluz, vasco y valenciano. Estas cinco regiones concentraban en total ese año el 76,2% de los gastos en I+D de España, un punto porcentual menos que en 2006, y aportaban el 66% del PIB (694.420 millones de euros)
Entre 2000 y 2007, Navarra, La Rioja y el País Vasco han incrementado su esfuerzo en I+D, en valores absolutos, en modo superior a la media nacional, mientras que Baleares, Castilla-La Mancha, Canarias, Extremadura, lo han hecho de forma inferior. Madrid, que mantenía en 2000 los valores más elevados entre las regiones españolas, ha crecido 35 centésimas de PIB entre 2000 y 2007, de forma muy ligeramente inferior a la media española (36) pero muy lejos de las 114 centésimas ganadas por Navarra, las 72 del País Vasco o las 58 de Cataluña.
El esfuerzo inversor de España en I+D en comparación con los países de la OCDE
En el período 2000-2006 las tasas de crecimiento del gasto en I+D del conjunto de los cuatro grandes países europeos (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia) han sido prácticamente iguales a las del PIB, mientras que España ha mantenido en esos años tasas de crecimiento del gasto total en I+D superiores a las tasas de aumento de su PIB, y muy por encima también de las tasas europeas para ambos parámetros.
Los últimos datos de la OCDE recogidos en el Informe Cotec 2009, muestran cómo el esfuerzo español en I+D ha mantenido en los últimos años una trayectoria de acercamiento al de los cuatro grandes países europeos. Sin embargo todavía persiste una gran diferencia, de forma que en 2006 el esfuerzo español en I+D (1,20%) estaba muy lejos del registrado en Alemania (2,54) y en Francia (2,10) y lejos también, aunque menos, del esfuerzo del Reino Unido (1,78). Por el contrario, este indicador ya ha superado por dos años consecutivos los valores registrados en Italia (1,14 en 2006).
También se observa que la distribución de los gastos internos en I+D, por sector de ejecución en España, se encuentra en proceso de evolución hacia la pauta de distribución propia de los grandes países de la Unión Europea, ya que la participación del sector privado en la ejecución de la I+D alcanzaba ya el 55,7% del total en 2006, aunque todavía sigue siendo bastante inferior a la de Alemania (69,9%), Francia (64,3%) y Reino Unido (63,9%). También el valor de este indicador para España ha sido superior al registrado por Italia (52,5%).
Los expertos consultados por Cotec se muestran preocupados por la evolución del sistema
El índice sintético de opinión que elabora anualmente Cotec para reflejar la opinión de un amplio panel de expertos sobre las debilidades y fortalezas del sistema español de innovación toma en la edición de este año, por primera vez desde 2002, un valor inferior a uno, lo que significa que los expertos ven posible un retroceso en la evolución del sistema.
La opinión recogida en el índice de este año, elaborado a partir de una encuesta realizada a finales de 2008, en plena crisis financiera, muestra que en líneas generales la importancia relativa atribuida a cada uno de los problemas que afronta el sistema español de innovación no se ha alterado significativamente, pero sí lo ha hecho la previsión de su futura evolución en un sentido mucho más pesimista que en años anteriores.
Los problemas que los expertos han considerado más graves este año son el reducido número de empresas españolas que basan su competitividad en la innovación, la baja propensión del mercado financiero a apoyar proyectos innovadores y la escasa orientación de la investigación pública a las necesidades empresariales.
En cuanto a las tendencias, los expertos sólo prevén ligeras mejoras en la eficiencia de las estructuras de interfaz y en la comprensión por parte de los investigadores de la necesidad de ofrecer productos y servicios innovadores. En todos los demás aspectos consultados las previsiones apuntan a un deterioro de la situación, y aumenta el porcentaje de expertos que expresan opiniones muy pesimistas. Esto afecta especialmente a las expectativas de disponibilidad de fondos públicos, presumiblemente como consecuencia de la crisis.
También se prevé un fuerte deterioro de la competitividad tecnológica de las empresas españolas y en su actitud ante la innovación, y es preocupante que la actual situación de crisis haya llevado a los expertos a pensar que pueda resentirse la cultura de la calidad y del diseño, una cuestión que había experimentado una perceptible mejora en años anteriores.
Fuente: COTEC - 09/06/2009