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NUEVAS
DIANAS MOLECULARES EN LA TERAPÉUTICA DE LA ISQUEMIA
CEREBRAL
Los accidentes
cerebrovasculares suponen una importante causa de morbilidad
y mortalidad en las sociedades occidentales. En nuestro
país se estima que aproximadamente el 5% de la población
que alcance la edad de 65 años, sufrirá un
accidente cerebrovascular.
La
tasa de mortalidad bruta de estos accidentes se situó en
España, durante 1998 en torno a 110 fallecimientos
por 100.000 habitantes según el Instituto Nacional
de Estadística. La provincia de Albacete, registró durante
el mismo año 409 fallecimientos por enfermedades
cerebrovasculares, lo que da para esta provincia una tasa
de fallecimientos de 114 por 100.000 habitantes, ligeramente
superior a la media nacional.
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Esta
tasa de incidencia hace que la importancia social
y económica de esta enfermedad sea elevada.
No sólo a causa de la elevada mortalidad del
proceso a corto plazo (superior al 25% en la hemorragia
intracraneal), sino porque en los supervivientes
aparecen secuelas importantes que limitan la capacidad
del paciente para valerse por sí mismo y que
suponen un elevado coste adicional para el sistema
sanitario. |
Los
procesos de Isquemia Cerebral no tienen aún tratamiento
eficaz, ya que se desconocen, en gran medida, los mecanismos
moleculares implicados en la muerte neuronal retardada
que se produce tras la isquemia. Hay que tener presente
que un tratamiento eficaz que conllevara una disminución
en las lesiones cerebrales que acontecen en estas patologías,
supondría una importante mejora, no sólo
de la calidad de vida de los pacientes, sino también
un importante ahorro para los sistemas de salud. Adicionalmente,
es importante resaltar que, dado el envejecimiento de la
población, es previsible que la incidencia de dicha
patología se incremente a lo largo de los próximos
años.
Proceso
Isquémico
Durante un proceso isquémico, bien sea trombótico o hemorrágico,
se produce un descenso en el aporte de sangre a una zona concreta del
cerebro con la consiguiente disminución de los niveles de oxígeno
y glucosa que llegan a dicha zona cerebral.
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La
supervivencia del tejido va a depender, fundamentalmente
de la rapidez con la que se produzca la disminución
de riego sanguíneo, la magnitud de dicha disminución
y la existencia de circulación colateral que
permita un cierto aporte de sangre a la zona isquémica.
Como
consecuencia de la interacción entre estos
factores, tras un accidente cerebrovascular aparece
una zona central de tejido muerto, necrótico,
rodeada por una zona donde existe un déficit
de perfusión denominada penumbra isquémica
y, periféricamente a ésta, una zona
de tejido sano. |
La
zona de penumbra es de gran importancia porque las neuronas
que se encuentran localizadas en la misma presentan alteraciones
en su funcionamiento fisiológico y pueden evolucionar
hacia la muerte neuronal (probablemente siguiendo un mecanismo
de muerte neuronal programada) o hacia tejido sano, determinando
así el tamaño final del infarto cerebral
y, en gran medida, las secuelas que el paciente va a tener
como consecuencia del accidente cerebrovascular.
Desarrollo
del proyecto
Dentro del desarrollo de este proyecto de investigación, se establecen
dos líneas de investigación:
a)
El estudio de la mitocondria como organela implicada,
de forma primaria, en la activación de los mecanismos
que producen la muerte neuronal. El proyecto presta una
especial atención al papel que desempeña
la mitocondria como generadora de radicales libres que
pueden producir oxidación de los tejidos y daño
a los mismos así como la posible interferencia
farmacológica con los mismos.
b)
La identificación de la expresión de nuevos
productos génicos que se activan durante el proceso
de muerte y que pueden contribuir al mismo. Esta vía
de investigación se beneficiará de la información
disponible en el proyecto Genoma Humano.
En
conjunto, estas dos vías de investigación
podrían llevar a cabo la identificación
de nuevas dianas terapéuticas que permitieran
la síntesis de nuevas moléculas farmacológicas
con utilidad en el tratamiento de la Isquemia Cerebral.
El interés del proyecto se incrementa por
el hecho de que determinadas enfermedades neurodegenerativas,
entre las que se encuentran la enfermedad de Alzheimer,
la esclerosis lateral amiotrófica y la enfermedad
de Parkinson, comparten con la Isquemia Cerebral
cientos de mecanismos moleculares terminales que
conducen a la muerte neuronal. |
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Primeros
resultados
Los resultados iniciales de la investigaciones apuntan hacia la mitocondria
como una organela intracelular que es la responsable de la muerte celular
inducida por un alcaloide como la veratridina.
Estos
primeros resultados ya han dado lugar a una publicación
en una revista internacional de reconocido prestigio.
Actualmente,
se están estudiando los mecanismos moleculares que
están implicados en la evolución hacia la
muerte de las neuronas que se encuentran en la zona de
penumbra isquémica.
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Las
neuronas, al igual que todas la células
de nuestro organismo responden a situaciones de
cambio ambiental mediante procesos adaptativos
que conllevan diversos cambios funcionales. Dichos
cambios están mediados por la expresión
de nuevos genes.
La
aparición de isquemia neuronal desencadena
una respuesta inmediata de las neuronas intentando
un proceso de adaptación a la nueva situación.
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Si
este proceso falla y la neurona no es capaz de superar
la ausencia de oxígeno y glucosa, se produce
la activación de ciertos genes que conducen
a la muerte neuronal a través de un proceso
programado. Muchos de estos genes y las funciones
que realizan son desconocidas, aunque podrían
constituir unas excelentes dianas terapéuticas
para el diseño de fármacos específicos
que modificaran el curso de la enfermedad. |
Dentro
del presente proyecto se han identificado 6 genes desconocidos
que se activan consistentemente durante el proceso de muerte
neuronal y cuyas funciones están siendo estudiadas
actualmente.
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